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Leyendo mentes

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2 Comentarios

- Si tuvieras que elegir un súper-poder, ¿cuál elegirías?

- Leer la mente de los demás

- Y… ¿Si te dijera que ya tienes ése súper-poder?

Parece de locos, pero sí. Los seres humanos tenemos ése “súper-poder”, pero se le da otro nombre: Teoría de la Mente. Y habitualmente, no la suficiente importancia.

Tanto como si es la primera vez que oyes hablar sobre esto, como si has perdido la cuenta de las veces que te han dado este tema en la universidad, vamos a hablar un poco más de esta peculiar capacidad humana.

 

Es sabido que los seres humanos somos seres sociales. La cooperación y la constante transmisión cultural de generación en generación han sido los ingredientes esenciales para formar la sociedad actual. Hemos ido evolucionando gestionando relaciones cada vez más complejas en la comunidad.

Además, cada uno de nosotros tiene un cerebro en funcionamiento, que construye diferentes estados mentales. Para entendernos, los estados mentales son nuestras ideas, creencias, intenciones, deseos, objetivos, los planes para conseguirlos, etc. Son los que guían nuestra conducta. Eso nos convierte también en seres intencionales. Y claro, cada persona tiene sus propias intenciones, que no siempre se manifiestan de manera explícita ni siempre coinciden con las de otros.

La complejidad se da en éste punto, cuando para trabajar conjuntamente se necesita una cierta afinidad y concordancia entre los distintos estados mentales de las personas. Es aquí cuando entra en acción la magnífica Teoría de la Mente (ToM).

 

La ToM es la habilidad que tenemos para deducir los estados mentales de los demás con la finalidad de interpretar o predecir su conducta. Nos permite, sin tener que preguntarle al otro, saber qué estará pensando o qué va a hacer. Los humanos somos expertos en crear ingeniosas hipótesis sobre cómo funciona la mente de otras personas.

¿Y cómo hacemos eso? Pues gracias a las denominadas neuronas espejo, un tipo de células especializadas en la cognición social, y también muy relacionadas con la famosa empatía. Por otro lado, cabe decir que la zona cerebral más implicada en hacer inferencias sobre los objetivos, suposiciones, e intenciones que subyacen a los comportamientos de otras personas, es la corteza temporo-parietal.

Y os preguntaréis… ¿y las mentiras qué? Si tenemos esa maravillosa habilidad, ¿por qué no podemos saber cuándo nos mienten? Pues es justamente a causa de la ToM que podemos mentir.

Para engañar a una persona, por un lado, debemos ser capaces de averiguar qué sabe, qué piensa, qué estado mental tiene. Por otro lado, también tenemos que saber qué pensará después de que le proporcionemos cierta información. Esa es la clave de la mentira, ser capaz de leer la mente de la persona engañada, y si somos buenos, esa persona no podrá leer la nuestra, aunque muchas veces nos suela vencer nuestra inevitable condición humana con pequeños descuidos!

El correcto desarrollo y maduración de la corteza temporo-parietal tiene lugar hacia los 4-5 años, y es por eso que se ha comprobado que antes de esa edad, los niños no poseen las habilidades de la ToM, no saben mentir (¡y también son fáciles de engañar!).

Lamentablemente, no nos damos cuenta de la vital trascendencia que tiene éste “súper-poder” hasta que no vemos las dificultades que comporta no tenerla. De hecho, puede llegar a constituir un trastorno del desarrollo, como es el Trastorno del Espectro Autista (TEA), dónde un aspecto central es el no poder “leer las mentes” de los demás. De todas formas, no solo las personas con TEA tienen dificultades con la ToM. Entre la “población sana” hay quien tiene esa habilidad más o menos desarrollada. No todos nos percatarnos de como se está sintiendo alguien o qué estará pensando, cuando para otras personas eso es evidente.

Si crees que eres de las personas a las que les resulta difícil, puedes preguntar a los que veas que se les da bien, en qué se han fijado para saber qué pensaba la otra persona, y así puede que empieces a darte cuenta de esos pequeños detalles a los que ni prestabas atención.

Para las personas con TEA, hay muchos ejercicios para ayudar a desarrollar la ToM, en éste link http://www.arasaac.org/materiales.php?id_material=113 encontraréis un listado de ellos, por si os interesa consultarlos e intentar hacer alguno. Puede serviros para haceros una idea de cómo de buenos sois en ese “súper-poder”, del que seguramente, no os habíais percatado de que teníais.

Comentarios

Comentario porGraciela
Me ha gustado mucho, gracias por compartirlo ????
Comentario porGrecia
Me ha encantado esa forma de explicarlo! sin duda es un gran super-poder :)

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