Últimos posts

Transtorno Obsesivo-Compulsivo: TOC

Transtorno Obsesivo-Compulsivo: TOC

0 Comenta

Trastorno Obsesivo-Compulsivo: TOC

Temor a ensuciarse si toca algo que han tocado otros o no ha sido desinfectado anteriormente; comprobar o verificar una y otra vez en un espacio corto de tiempo que hemos cerrado el gas, las ventanas o la puerta de nuestra casa; contabilizar absolutamente todo: las veces que vemos determinado modelo de coche, número de personas, escalones, minutos, segundos; repetir lo último que hemos oído para poder continuar con la conversación con nuestras propias frases; sólo poder pisar las rayas blancas de un paso de cebra, no poder pisar los bordes de las baldosas de las aceras… Estos son los ejemplos que nos podemos encontrar en la última comedia española que nos ha querido acercar al Trastorno Obsesivo Compulsivo. No son manías, no son preferencias, no son gustos ni es realmente tan cómico, pero a grandes rasgos, esto es TOC.

Este trastorno se compone de dos elementos muy diferenciados. Las obsesiones, pensamientos, imágenes, impulsos recurrentes, intrusivos e indeseados que resultan perturbadores y angustiantes. Aunque éstas no tengan sentido, y la persona así pueda razonarlo, a menudo llevan a la persona a realizar compulsiones, impulsos irresistibles, rituales que reducen la intensidad de la ansiedad ante estos pensamientos: una persona con obsesiones “de contaminación” puede llegar a lavarse las manos numerosas veces al día cada vez que esté en contacto con algo o alguien sospechoso de no estar libre de gérmenes o poder contagiarle una enfermedad; quien no puede soportar pisar los bordes de las baldosas de una acera mira más al suelo que de frente y busca siempre los itinerarios que menos “obstáculos” le suponga; una persona cuya obsesión es parecer homosexual no siéndolo sufre si adopta posturas que no le parecen propias de un hombre o si tiene que hablar con otro hombre pues teme que confunda sus intenciones inhibiendo su contacto con otros lo que afecta a distintos ámbitos de su vida; una persona puede pensar que si no apaga y enciende la luz un determinado número de veces seguidas (cada vez más si no se maneja el trastorno), alguien de su familia o ella misma podría sufrir alguna desgracia o morir; algunas personas acumulan todo tipo de cosas que se encuentran “por si lo necesitaran más adelante” de forma que sus casas quedan convertidas en auténticos “almacenes” llenos de objetos y clasificaciones que pueden resultar muy peligrosas; una persona puede tener pensamientos muy agresivos y temer hacer daño a niños u otros y acabar inhibiendo su interactuar social no diferenciando los pensamientos del actuar. Todos, a veces, nos vemos sorprendidos por pensamientos intrusivos sin sentido con gran variedad de disparates pero la gran mayoría los “dejamos ir”; las personas con TOC (que ya es el cuarto trastorno más común mundialmente afectando a un 2% de la población, tanto hombres como mujeres) quedan enrocadas, tratan de controlar y juzgar su pensamiento y esto les lleva a “necesitar” realizar determinados rituales para reducir su malestar.

Su origen se remonta al término de la adolescencia o el comienzo de la edad adulta tendiendo a la cronificación. Se encuentran casos infantiles aprendidos por imitación de los adultos.

No se comienzan los tratamientos con el objetivo de “curar”, más bien con el objetivo de reducir la angustia de forma que puedan manejar el TOC y no que el TOC les maneje a ellos afectando a su vida personal, laboral y su funcionamiento social. Para esto, disponemos de tratamiento psicológico, concretamente, la Exposición/ Prevención de Respuesta que consiste en exponer gradualmente al paciente a las situaciones o cosas que le angustian (empezando por las que le resulten más fáciles) evitando que realice el ritual asociado que se compagina con terapia puramente cognitiva para “hacerle frente” a las obsesiones (no se trata de prohibir el pensamiento pues sólo logramos incrementarlo). También hay tratamiento farmacológico que generalmente es muy útil en cuanto a las obsesiones. Lo más recomendable es que el tratamiento sea mixto: prescripción de un medicamento para el componente biológico del trastorno; terapia psicológica y la participación en terapia de grupo para romper el aislamiento.

 

Lidia Agüero Ramos

-Gabinete Agüero-

Deja tu comentario

Reload

Envíar